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  Importancia de la tarea domiciliaria
 
Tareas domiciliarias
Las tareas domiciliarias o deberes escolares son considerados como una experiencia positiva que alienta a los niños a aprender y les aportan múltiples beneficios. La maestra Patricia Pacheco opina y orienta sobre la importancia de los deberes escolares y el apoyo familiar. Y nosotros realizamos nuestra investigación.
 
Los deberes ayudan a los niños a repasar, practicar e integrar los conocimientos aprendidos en el aula, y así prepararse para la clase del día siguiente. Además, generan oportunidades para aprender a utilizar los recursos que tienen a su disposición (por ejemplo: las bibliotecas, los libros de consulta, los diccionarios, las enciclopedias, internet) y a desarrollar las destrezas necesarias para investigar (localizar, organizar y condensar la información). Finalmente, los deberes les permiten a los niños investigar las distintas áreas del conocimiento más a fondo de lo que el tiempo les permite durante la clase.

Pero los beneficios de las tareas o deberes se extienden más allá de la escuela, enfatiza Patricia Pacheco. Ellos permiten inculcar en los niños hábitos y actitudes importantes: la capacidad de trabajar por su cuenta (autonomía e independencia), un sentido de responsabilidad por el aprendizaje, autodisciplina y manejo del tiempo (recordemos que para muchos niños las tareas representan la primera oportunidad en su vida de programar el tiempo y trabajar tomando en cuenta el reloj), el desarrollo de la iniciativa y el gusto por los estudios.
 
Por último, las tareas escolares también sirven para informar a los padres sobre la educación que están recibiendo sus hijos y conocer más la institución educativa a la cual asisten, así como para mejorar la comunicación entre los padres y los hijos.
 
Algunas orientaciones útiles para la familia
 
- ¿Cuál es la carga horaria más adecuada para destinarles?
Según muchos educadores, entre Inicial  y 3° año la mayoría de los niños no debería dedicar a los deberes más de 20 minutos por día durante la semana. Para la mayoría de los alumnos que cursa entre 4 y 6° año se recomienda un máximo de 30 a 40 minutos por día. Y para los estudiantes de ciclo básico, por lo general, se considera conveniente un máximo de una hora al día, cinco o seis días a la semana.
 
Sin embargo, más importante que la cantidad es la calidad de tiempo y atención que se le dedica a la tarea. Este punto es relevante si consideramos la cantidad de distracciones que existen en nuestros hogares (televisión, música, teléfono, computadora, etc.).
 
De todas maneras, se debe tener en cuenta que una carga excesiva en las tareas escolares puede frustrar a los niños y ser causa de un estrés infantil, interfiriendo con su salud, con síntomas tales como fatiga, ansiedad, dolores de cabeza, perturbaciones en el sueño, dolores de estómago.
 
Además, este efecto puede llegar a extenderse a los padres si en vez de disfrutar el tiempo con sus hijos, se sienten obligados a amenazar y castigarlos para que terminen sus tareas.
Por esto, es que es muy importante que los niños tengan el tiempo libre suficiente fuera de la escuela para jugar, hacer deporte, compartir con amigos y desarrollar sus propios intereses.
 
- ¿Cuál es el rol que debemos tener los padres en las tareas escolares de nuestros hijos?
Los niños necesitan saber que sus padres y los adultos allegados a ellos consideran que las tareas domiciliarias son importantes. Si saben que sus padres se interesan por sus deberes, se sentirán más motivados para cumplirlos y entregarlos a tiempo.
 

Sin embargo, para algunos niños no hay lugar para los padres en las tareas. Éstos son los niños que disfrutan de su independencia, y cuyas habilidades en lo académico y su capacidad de organización les permite trabajar autónomamente en cualquier tipo de tarea. Estos niños no quieren y, probablemente tampoco necesiten, de su intervención.
 
Para otros chicos, en cambio, la participación de sus padres es vital. Ellos necesitan de su ayuda para sentir que pueden arreglárselas bien con sus tareas.
 
En algunos casos, el apoyo puede consistir en ayudarlos a descifrar las instrucciones. Otras veces consiste en ayudarlos a localizar cierta información. Una vez que los niños entienden el deber, pueden funcionar por sí solos.
 
Es importante recordar que los deberes son un "contrato" entre los profesores y sus alumnos; los padres no son parte de ese trato. Patricia Pacheco señala que los padres deben estar disponibles por si su hijo/a necesita ayuda, pero deben dejar que sea él/ella quien realice la tarea desde el principio hasta el fin. Si los adultos les hacen los deberes, no los ayudan a comprender ni a aprovechar la información y eso tampoco les infunde confianza en su propia capacidad.
 
Una de estrategias con las cuales se puede apoyar concretamente a los hijos en los deberes escolares es en la organización del tiempo y del lugar de estudio. Y otra función importante es la de entregar refuerzo positivo a sus hijos, ya sea con alabanzas, felicitaciones, gestos de afecto, etc., siempre intentando valorar sus esfuerzos y sus logros.
 
- ¿Cómo podemos entusiasmarlos de manera que se vayan haciendo responsables de su propio aprendizaje?
Hablar e interesarse por los deberes de los niños puede ser una muy buena motivación para comenzar. Utilizar esa instancia de los deberes para comunicarse e intercambiar lo que se ha aprendido, para relatar anécdotas personales en relación con el aprendizaje, para recordar y, sobre todo, para compartir momentos sin invadir puede ser una clave para mejorar la relación con las tareas domiciliarias, que no se vuelvan una carga extra sino una instancia más para aprender y compartir, esta vez con la familia.
Cada cierto tiempo en el seno de la comunidad educativa se reaviva el debate sobre la conveniencia o no de los deberes escolares para casa. Es un tema polémico y controvertido pudiendo encontrar detractores y partidarios tanto entre las familias como entre los propios docentes.
 
Entre los argumentos más comúnmente argüidos a favor de mandar trabajo para casa podemos encontrar los siguientes:
Desarrolla hábitos de trabajo en el alumno
Fomenta su autonomía y responsabilidad
Facilita la consolidación de lo aprendido y complementa el trabajo de clase
Propicia la implicación de la familia en la formación de los hijos
 
Entre quienes sostienen que los deberes son una práctica no deseable solemos encontrar las siguientes razones:
Impide a los alumnos dedicarle tiempo a otras actividades muy beneficiosas
Es injusto para quienes no pueden ser ayudados en casa y, por tanto, genera desigualdades
No sirve para mucho. Son tareas repetitivas y  resulta antipedagógico.
La enseñanza reglada debe circunscribirse exclusivamente al ámbito escolar
 
Existen pocos estudios que aborden las relaciones entre las tareas escolares para casa y el rendimiento académico. Antonio Cabrales en un interesante post  concluye que, no habiendo evidencia suficiente como para hacer sólidas afirmaciones, sí existen más estudios que apoyan la tesis de una correlación positiva entre las horas de tarea para casa y los resultados escolares. Por otro lado, el informe PISA de 2012 sitúa a España entre los países que más tiempo dedican a tareas para casa, casi dos horas más a la semana que la media de la OCDE siendo sólo superada por Italia, Irlanda, Polonia y Rusia. 
 
Otros datos interesantes, extraídos de mismo estudio muestran que, en la mayoría de los países, el tiempo dedicado al trabajo en casa guarda relación con el rendimiento de los estudiantes. Y que, en prácticamente todos los países de la OCDE, los alumnos de entornos socio-económicos más aventajados dedican más horas al trabajo en casa.

Algo muy importante: la tarea domiciliaria debe ser corregida al otro día ya sea en forma individual o grupal, si no la misma no tiene ningún valor. Para ello se debe contar con un cuaderno o carpeta solo para la tarea domiciliaria y durante la primera actividad de  la jornada escolar el docente debe dedicarse a la corrección, mientras los alumnos realizan una actividad escrita si la corrección es individual. Si es grupal la corrección se realiza en el pizarrón y ahi todos participan.
 
1-Deben ser ejercicios prácticos del contenido de la clase. En ocasiones consisten en terminar los ejercicios de la clase y otras veces tareas nuevas para indagar en las ideas previas de los alumnos.Puede ser calcar un mapa en papel manteca o de calco y ponerle losnombres, (NO Fotocopias) repasar operaciones, realizar una investigación usando su ceibalita, responder cuestionario sobre tema tratado en el día, hacer un resumen de un texto, etc.

2-Una duración aproximada podría ser ésta: en primaria, los deberes curriculares ocuparían de media hora diaria en los primeros cursos (6 años) a una hora en los últimos (11 años). En educación secundaria la duración oscilaría entre una hora y cuarto en primero (12 años) a dos horas en cuarto (15 años). 

3-La cantidad de deberes deben ser controlados por el maestro y ver que los profesores especialistas (si los hay) no manden tareas para casa el mismo día que el maestro, en ese caso manda uno o el otro. Una de las críticas contra los deberes ha sido la irregularidad de los contenidos. Unos días se mandan pocos y otros se acumulan excesivamente provocando el agobio de alumnos y padres, por lo tanto las tareas domiciliarias deben ser una tarea diaria para que luego no se tornen una carga. 

4-Hay que evitar la rutina las tareas domiciliarias deben ser variadas. 

5-Es importante el uso de una agenda escolar donde el alumno vaya anotando las tareas y así los padres en casa pueden controlar y ayudar a los hijos. 

6-Una condición necesaria es que esos deberes han de ser examinados y corregidos por el profesor o por los propios alumnos dirigidos por el profesor promoviendo de esta manera la evaluación colectiva entre los pares. 

7-Los alumnos deben de tener un tiempo diario para la lectura, los juegos y la convivencia con familia. 

En la mayoría de los centros educativos se mandan tareas domiciliarias a los alumnos y los padres suelen estar de acuerdo con esta práctica, siempre que se respete el descanso de fin de semana, especialmente del domingo. Los deberes cumplen las funciones de adquisición de hábitos de estudio y de integración y fijación de los contenidos curriculares realizados en clase. 

El papel de los padres puede ser muy importante, aunque no es necesario que sepan los contenidos que se imparten en clase. Su labor será interesarse por la vida escolar del hijo, comentar las tareas de la agenda escolar, ayudar a planificarlas y estimulan a los chicos a realizarlas. 

El objetivo de los deberes de casa es fijar lo aprendido en clase, al tiempo que enseñan al niño a trabajar por su cuenta y a ser responsable de sus tareas. Por tanto, evita sentir pena cuando tu hijo te diga que tiene muchos deberes o empiece a llorar diciendo que no tiene tiempo para jugar y otras cosas por el estilo.

- Es recomendable ayudarle a superar sus dificultades en el estudio y mantener la disciplina marcando el tiempo justo para hacer los deberes. Más tarde, en el futuro, tu hijo te lo agradecerá.
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Asesoramiento:
Patricia Pacheco es maestra e integra el equipo de contenidistas de Uruguay Educa.
 
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