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  Un fruto silvestre: La zarzamora
 
La zarzamora silvestre
Una nota de Liliana Fuchs
 
Dentro del extenso grupo de lo que conocemos como bayas, y frecuentemente incluida en los llamados frutos del bosque, destaca la mora. También conocida como zarzamora, es la pequeña fruta de la planta del mismo nombre. Se trata de una de las bayas más comunes gracias a que la mora se encuentra con facilidad de forma silvestre.

La mora pertenece a la familia de las Rosáceas y se engloba en el género Rubus. No se deben confundir con las llamadas Morus, que son las frutas de árboles como la morera, a pesar de sus similitudes en aspecto y nombre, ya que no tienen uso culinario. La zarzamora sin embargo es un fruto delicado de profundo sabor y aroma, que no sólo ofrece grandes posibilidades en la cocina sino que también resulta muy saludable.
 
La mora es una baya de tamaño pequeño de entre uno y dos centímetros, aunque en ocasiones se consiguen ejemplares de hasta tres centímetros, dependiendo de la especie. Tiene aspecto globular, redonda o alargada, y está formada por pequeñas drupas que conforman un racimo de diminutas esferas, cada una con una semilla en su interior.
 
El color de esta fruta varía a medida que va madurando, indicando así el momento óptimo para su recolección. Las moras nacen con un blanco verdoso que pasa a un bonito rojo vivo, para finalmente convertirse en bayas de un tono azul oscuro -morado-, casi negro, brillante e intenso. Los jugos de las moras dejan un fuerte rastro de tonos magentas o violáceos, que tiñen todo lo que tocan, de manera similar al arándano.
 
El arbusto de la zarzamora crece con facilidad de forma silvestre en gran parte de Europa, América y Oceanía, especialmente en zonas con temperaturas suaves pero soleadas. 
 
Los frutos maduran durante el verano y su recolección se produce entre los meses de enero y febrero. 
 
Propiedades beneficiosas
Como casi todas las bayas y frutos del bosque, las moras son muy beneficiosas para la salud. Tienen pocas calorías debido a su pobre aporte de hidratos de carbono, pero están cargadas de vitaminas y algunos minerales. Poseen buenas cantidades de vitamina C, vitamina E y fibra, soluble e insoluble. Además, contienen buenas dosis de potasio, hierro y calcio, aunque son menos aprovechables que los procedentes de origen animal.
 
Pero si algo distingue a los frutos rojos de otro tipo de frutas, es la fuerte acción antioxidante. Su color intenso nos indica la alta cantidad de pigmentos naturales, antocianos y carotenoides, que combaten la acción de los radicales libres que son negativos para la salud. Así, las moras poseen acciones antiinflamatorias, antibacterianas y contribuyen al buen funcionamiento del sistema inmunológico.
 
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