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  Un juego tradicional: La Payana
 
El recuerdo de “la payana” pareció lejano en el tiempo y de hecho es un juego que prácticamente se ha perdido en esta región, aunque según me confirmaron algunos maestros, a partir de esta publicación intentaron motivar a sus alumnos mediante relatos a retomar la práctica y de hecho, en alguna época del año se logró rescatar su práctica, aunque más no sea temporalmente.
Es que los juegos de computadoras y la TV han ocupado un lugar preponderante entre la preferencia de los chicos de hoy, y sólo con la demostración se ha logrado rescatar en parte el deseo de recuperar un juego de destreza y amplia participación. 
¿Cómo es la payana?
 Para jugar se necesitaban cinco piedras “lindas” cuyo tamaño les permita entrar cómodamente en la palma de la mano de los participantes, que necesitaban de atención y destreza para entrar en competencia.

Los jugadores se sentaban normalmente en la vereda, con las piernas cruzadas. A su turno, cada uno arrojaba suavemente las “payanas” sobre el piso, elegía una que luego arrojaba hacia arriba a la vez que tomaba una de las que permanecían en el piso, con cuidado de no tocar las restantes. Ese primer paso se llamaba “de uno”.
Luego seguía “de dos”, “de tres” y “de cuatro”, que significaba tomar en un rápido movimiento ese número de piedras mientras la elegida estaba en el aire. Luego venía y “el pique”: con todas las piedras en la mano, se arrojaba una al aire y se volvía a tomar antes de que cayera al piso. En este paso, era común que al intentar recogerla en el aire, la piedra rebotara contra las otras y cayera, lo que significaba que el participante perdía su turno que ocupaba otro jugador.
El último paso del juego era “el puente”. Este consistía en un arco formado por el dedo índice montado sobre el mayor apoyado contra el piso, mientras que del otro lado se apoyaba el dedo “gordo”. El jugador debía arrojar las piedras al piso frente al “puente” y el rival elegía una de ellas, en lo posible una que dificultara el paso de las otras piedras por debajo del puente.
El jugador ganaba un tanto, cuando mientras arrojaba una de las piedras al aire, pasaba el resto de a una debajo del puente, dejando para el final la “elegida” por su rival.
Normalmente se pactaba un marcador, por ejemplo “a diez”. Quien primero llegara a esa cifra, ganaba el partido.

Reglas del juego
Existen muchas variantes locales, una de las formas más extendidas es la siguiente:
 
Los jugadores se sientan en el piso, formando un círculo, y se juega por turnos.
El primero en jugar arroja las piedras tira y agarra de a una . Esta fase se llama "la del uno".
A continuación debe arrojar nuevamente todas las piedras al piso y tomar de a dos piedras del piso en lugar de una ("la del dos").
Luego debe recoger tres al mismo tiempo y luego la restante, o viceversa ("la del tres").
Finalmente, debe guardar cuatro piedras en el puño, y arrojar la quinta al aire mientras deposita las cuatro en el piso, y volver a capturar la piedra arrojada. Hecho esto, vuelve a lanzar la piedra al aire y debe tomar las cuatro piedras al mismo tiempo y volver a tomar la restante antes de que caiga al suelo ("la del cuatro").
Cada vez que el jugador comete un error este debería terminar su turno y que retoma desde donde tuvo que dejar en la ronda anterior. Los errores son: mover una de las piedras que aún no se han recogido cuando se intenta tomar otra, dejar caer la piedra que se ha lanzado al aire o no lograr recoger la cantidad de piedras que corresponda.
Una vez que el jugador completa con éxito estas cuatro etapas, puede "tantear" (sumar puntos) en la etapa del "tanteo". Para ello hay distintas operaciones que a veces se realizan de manera sucesiva. Una de ellas es acomodar cuatro piedras como los vértices de un cuadrado y tomarlas de a una como en la primera etapa del juego, pero en lugar de descartar la piedra que se recoge, ésta debe ser arrojada al aire junto con la (o las) anterior(es). Cuando se finaliza la operación, se cuentan diez puntos por cada piedra que el jugador conserva en su mano. Otra variante es tomar las cinco piedras, arrojarlas hacia arriba, dar vuelta la mano e intentar atrapar la mayor cantidad posible con el dorso de la misma. Luego se vuelven a arrojar las que hayan quedado hacia arriba y se intenta atraparlas con la palma. Cada piedra atrapada vale diez puntos. No hay penalidades en el tanteo.
Finalizado el tanteo, se reinicia la serie con "la del uno".
 
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