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  Vida en la escuela rural
 
Fuente: http://www.educacionrural.org/
Introducción
La escuela rural ha sido, desde los tiempos remotos, la primera institución que educó a una gran cantidad de personas y en muchos sistemas de enseñanza obligatoria del mundo tiene tanta importancia como la escuela de ciudades.
La escuela rural existe ahora y, sin dudas, seguirá manteniéndose por muchos años.
Sembrada en cualquier parte de la tierra amiga y generosa, está la escuela rural. Su horizonte es el añil del cielo convertido en esperanza, la vegetación derrocha su verdor, el ganado pasa, el olor a silencio lleno de matices...
Allí está el maestro, solo, con sus manos colmadas de sueños, vocación, fe... para enseñar a sus alumnos el maravilloso oficio de encontrarse a sí mismos.
La escuela rural es el centro alrededor del cual gira el desarrollo personal del niño en contacto inseparable con su comunidad.

La vida en la comunidad rural
La electrificación del campo mejoró enormemente la explotación agropecuaria e incorporó confort a los hogares.
El hombre de campo ha de construirse sin perder de vista su significado social.
En el campo no hay cines, teatros, lugares de recreación, pocas veces televisión, la vida del campesino es rutinaria, lenta y sin distracciones. En muchos lugares, los medios de transporte y comunicación son muy escasos.
Los problemas de analfabetismo sitúan a las comunidades agropecuarias en desigualdad ante otras.
 
La Familia Rural
Se caracteriza por su unidad de vida y trabajo, es extensiva y patriarcal, con la convivencia de varias generaciones, tradicionalista y costumbrista, con una economía doméstica de "casi" autoabastecimiento.
A veces, la familia por razones de trabajo, efectúa una movilidad que se concreta según los tiempos de siembra o cosecha y según sus necesidades laborales. Esto constituye que se le denomine familia golondrina.
 
La Escuela Rural
La palabra Rural proviene del latín Ruralis que quiere decir campo.
La Escuela Rural se introduce en la comunidad rural del territorio, como una necesidad de brindarle escolaridad a los hijos de las familias campesinas, acercándole a través del aula, los conocimientos, la cultura, la historia, el progreso de la técnica y la ciencia que tanto necesitan los alumnos que viven en las zonas alejadas o apartadas de los centros culturales urbanos.
La Escuela Rural aparece como un pequeño faro luminoso del saber y de la cultura y muchas veces se encuentra enraizada en lugares inhóspitos, bravíos y desérticos de la geografía nacional.
 
Muchas veces los propósitos pedagógicos en la Escuela Rural se desvirtúan por diversos factores:
 
    Locales inadecuados (escuelas rancho, hoy casi en extinción).
    Maestros que recién inician su carrera docente.
    Inasistencias en épocas de lluvia, trabajos agrícolas, etc.
    Las distancias que debe recorrer el niño diariamente desde su hogar a la escuela, que motiva su cansancio físico y espiritual para afrontar la tarea escolar.
    La atención simultánea de varios grados por un solo docente quien no puede lograr mayor eficiencia.
    Programas rígidos que no toman en cuenta las realidades regionales.
    Curriculums pensados para realidades urbanas.
 
 Las escuelas rurales se clasifican según su cantidad de docentes en:
    Unitarias: cuentan con un solo docente, que se desempeña como Director y Maestro a cargo de todos los grados.
    Bidocentes: cuentan con dos maestros, uno a cargo de la Dirección y algunos grados, mientras el segundo atiende tres o cuatro grados.
    Rurales de tres o más docentes: por lo general están cerca del radio urbano.
 
 El Maestro rural
Es el guía y líder institucionalizado de la comunidad rural y principal artífice en el funcionamiento de la escuela. La soledad, el aislamiento, la carencia de medios y recursos, son algunas de las dificultades que a diario enfrentan los docentes rurales.
Por su naturaleza, la docencia trasciende la categoría laboral: es VOCACIÓN, ya que en muchos casos, la escuela primaria es la única "posibilidad educativa".
 
El alumno campesino
En general, vive en contacto permanente con la naturaleza, cuando llega a la escuela aporta el bagaje de ingenuidad y franqueza propios de la vida y el medio rural. Su vocabulario es algo pobre, no es buen conversador y emplea términos y expresiones típicas de la zona, posee sentimientos de arraigo por la familia, la naturaleza y la tierra. Como sus experiencias son del tipo práctico fácilmente se orienta en el espacio, interpreta fenómenos naturales y cambios meteorológicos.

El nacimiento de nuestra Escuela Pública – que recibió el poderosísimo impulso vareliano en la década 70-80 del siglo pasado-, coincide casi con el nacimiento de nuestra nacionalidad.
 
Varela se preocupó fundamentalmente por extender los servicios educativos a todo el territorio nacional. Y el maestro fue al niño donde estaba.--------------------------
 
En 1917 se aprobó el primer Programa para Escuelas Rurales.
Surge como vigorosa reacción ante el exagerado intelectualismo y verbalismo de comienzos de siglo e incorpora como técnicas importantes: Agronomía y Economía Doméstica.
 
Y estas dos técnicas, irían dirigidas tanto al niño como a su hogar. Constituye un  intento de mejorar las condiciones de vida de las familias campesinas a través de la incidencia educativa.
 
Esta buena intención no se concretó en la realidad y así nuestra Escuela Rural, no tardó en convertirse en un pálido reflejo de la Escuela Urbana.
 
Es evidente  que en esta época  no hubo atención especial por los problemas del campo; justo cuando en éste se operaban una serie de transformaciones socio- económicas cuyos efectos padecemos y que son, en definitiva, los que nos han reunido en este VII Curso de Verano de la Universidad.
 
Etapa de agitación
 
El maestro campesino continuaba recibiendo indirectamente las vivencias de aquellos problemas.
Y así comienza, año 33, un vigoroso impulso de modificación en el enfoque educativo de la  Escuela Rural.
 
La divisa es: “maestro, deja que la vida entre a la escuela y nutre tu enseñanza con ella”.

La visión de los problemas en materia educativa está dada por una nueva perspectiva de la problemática general en la que los aspectos de la vida de los pueblos están íntimamente relacionados entre sí en forma tal que  unos constituyen causas y otros efectos de una misma situación.
 
Diríase que en esta etapa que hemos llamado de agitación, se concentran esfuerzos en torno al estudio de los problemas del país, alrededor de los cuales se crea una fuerte corriente de opinión pública que a su vez toma y promueve el debate a diversos niveles.
 
La realidad educativa de aquel entonces, no podía escapar a esa expectativa.
 
Una materia tan cercana al sentir del pueblo hizo que gobernantes y educadores comprometieran sus esfuerzos en la búsqueda de soluciones.
La situación de la Escuela Rural de aquel entonces, puede catalogarse como dramática. A configurar este dramatismo contribuyó el hecho de que, al no lograrse los resultados esperados a través del Programa de 1917, la Escuela Rural se urbanizó.
 
Esta misma situación de dramatismo fue el toque de alerta para iniciar la recuperación. Se inició un movimiento de abajo hacia arriba, con participación activa del propio magisterio.
Son los maestros rurales quienes plantean los problemas de la Escuela Rural.
 
Paralelamente, los temas presentados a los concursos anuales de Pedagogía y Congresos de Maestros Rurales respaldan una decidida acción a favor  de una atención especial para la Escuela Rural.
 
El problema de los rancheríos entra a preocupar seriamente a gobernantes y educadores. Se cumplen las primeras Misiones Socio Pedagógicas que investigan y denuncian una realidad dolorosa. Se constituyen instituciones privadas que promueven un trabajo de colaboración para las zonas de niveles de vida más bajo. El movimiento por la Reforma Agraria se agita desde organismos gremiales, culturales y políticos y culmina con el Congreso de Colonización de Paysandú y con la creación del Instituto Nacional de Colonización.

Nace el Movimiento de la Juventud Agraria que concentra esfuerzos dispersos de clubes agrarios e instituciones juveniles que suman su labor a la de todas aquellas fuerzas aplicadas a un plan común de recuperación.
Y la Escuela Rural participa de aquel momento. Aislada en muchos casos en el medio del campo uruguayo, enfrenta su compromiso y toma el lugar de trabajo que el momento exige.
 
Los Congresos de Maestros Rurales de los años 1944 y 1945  son una directa consecuencia de lo acontecido en el período que terminamos de reseñar.
 
Para tener una idea de la importancia que para el proceso histórico de la Educación Rural Nacional, tienen aquellas reuniones de maestros, citemos  el orden del día de una de ellas:
 
    1º)   Aspectos de la protección del niño rural.
    2º)   El maestro de la Escuela Rural:
               a)    su preparación; b)  su misión pedagógica y social.
     3º) La enseñanza en el medio rural (¿Debe ser especializada o generalizada?)
      4º)   Despoblación del medio rural. Causas que la determinan.
      5º)   Programa para las Escuelas Rurales. Orientación y contenido (Congreso   de Tacuarembó 1944).
Etapa de consolidación
 
En 1945, se fundan las Escuelas Granjas concebidas por don Agustín Ferreiro, el eminente maestro uruguayo, quien expresaba: “la escuela será hasta el último centímetro cuadrado de su área de influencia”.
 
Las Escuelas Granjas estuvieron concebidas como forma de extensión del servicio educativo, de manera que contemplara la zona y sus individuos como complejo integral. Se dice entonces: “serán considerados alumnos de le Escuela, todos los individuos que habitan dentro de su zona de influencia, cualquiera sea su edad”.
 
Dotadas de los elementos materiales necesarios para el cumplimiento de su labor, fue necesario proveer de maestros capacitados para esta labor.
Inicia este trabajo de capacitación el Instituto Normal Rural, que con tal fin, sustituye a los cursos que se dictaban en Montevideo.
 
El año  1949 resume en cierto modo la experiencia acumulada en tantos años de batalla y consolida la militancia del magisterio rural en la búsqueda de caminos.
 
En enero de ese año se reúnen en un Congreso, maestros y autoridades, fijando los lineamientos generales de lo que habría de ser el Programa para Escuelas Rurales, actualmente en vigencia.
 
La Comisión encargada de redactarlo, integrada por maestros de fecunda labor en el medio rural, fija en los Fundamentos y Fines de este Programa un cuerpo de doctrina que hoy, a quince años de aquel acontecimiento, sigue teniendo plena vigencia, en cuanto se refiere al destino  de la Escuela Rural.
 
Este Programa fue aprobado por el Consejo Nacional de E. Primaria en octubre del 1949.
 
La aparición del Programa se inscribe como un acontecimiento que compromete aún más a educadores y gobernantes en el esfuerzo común en torno a la doctrina de Educación Rural. No es una simple  enumeración de conocimientos a entregar, sino que basa su eficacia en la adecuada atención de las necesidades materiales de la escuela, en la capacitación de los maestros y  en la creación de un organismo que oriente el trabajo en materia de Educación Rural.
 
Así  se creó un programa de avanzada en toda América Latina, un programa que estaba de acuerdo con las inquietudes de profundas transformaciones de nuestras estructuras que en ese momento se agitaba en la esperanza que significó el Instituto Nacional de Colonización.
 
La propia Comisión que redactó este programa, de intensas proyecciones de futuro estableció, como imprescindibles  una serie de aspectos, técnicos y materiales, que debían ser atendidos:
 
    “1º)    La necesidad de que se creen escuelas normales rurales.
      2º)  La necesidad de que se realicen cursos de perfeccionamientos   para maestros rurales, de acuerdo al espíritu de este  Programa.
      3º)  La necesidad de que el Cuerpo de Inspectores se reúna para discutir este programa a fin de armonizar la función inspectiva con la orientación aquí establecida.
      4º)   La necesidad de que se constituya un organismo permanente para orientar la realización de las actividades aquí programadas, manteniendo un consultorio postal con ese fin”
Aspectos materiales
 
La nota de elevación del programa decía:
“La Escuela debe tener, como imprescindible, estas dependencias: salón de clase, comedor, casa habitación para el maestro, terreno en extensión suficiente para que permita la existencia del jardín y la huerta, galpón para taller y depósito, instalaciones para las aves de corral y los conejos, porqueriza, potrero para los animales de labor y para los caballos de los niños, pozo con elevación de agua, instalaciones sanitarias.
Deberá disponerse también de rubros para peón y para limpiadora cocinera”.
 
Sucedió así que en base a la presión del magisterio se conquistó un Programa de avanzada, pero nunca se dieron los medios técnicos y materiales para poder aplicarlo con efectividad.
 
Fue necesaria toda otra década de lucha del magisterio, para que,  en base también a otro movimiento de abajo hacia arriba, en un Congreso Nacional de Maestros Rurales se echaran las bases de lo que fue la Sección Educación Rural.
 
Es la creación de aquel organismo el objetivo que persiguen los pasos cumplidos más adelante.
 
Mientras tanto, la salida al exterior de maestros rurales, facilitada  por becas otorgadas por UNESCO y OEA, permite una toma de contacto con experiencias educativas en otros países de América Latina, con lo que se amplía y reafirma el proceso de Educación Rural.
 
En 1954 se funda el Primer Núcleo Experimental Escolar de la Mina, departamento de Cerro Largo. Según lo expresaba su  Director Miguel Soler, la instalación del “Núcleo” obedecía al propósito fundamental de poner bajo rigurosa prueba las posibilidades de la escuela rural uruguaya de contribuir a modificar las condiciones imperantes en el medio en que actúa.
 
“El trabajo de la Mina, está enfocado como un típico proyecto de Educación Fundamental o si se prefiere, de educación o desarrollo de comunidades, términos que con ligeros matices, traducen el propósito de ayudar  a las colectividades a obtener un mayor nivel de vida, principalmente por la localización de sus intereses y el empleo de sus propios recursos y valores”. (“5 Años de Educación Rural en la Mina”, Miguel Soler).
 
Un hecho más para destacar en este proceso de la educación rural: se oficializan las Misiones Socio- Pedagógicas que reciben desde ese momento, un importante apoyo material, que se suma al esfuerzo desinteresado que desde tiempo atrás venían prestando en distintos lugares del país, grupos de profesionales y estudiantes cuya vanguardia la constituían los maestros rurales.
 
El reclamo de la creación de un organismo permanente que centralizara la labor que en materia de educación rural se venía cumpliendo, reclamo reiterado en la Mesa Redonda de maestros rurales de febrero de 1957, hizo que el Consejo de Enseñanza Primaria ordenara la redacción de un proyecto de creación de la Sección Educación Rural.
 
Este proyecto fue estudiado y aceptado por la reunión Nacional de Maestros rurales de marzo de 1958.
 
Una resolución del 15 de mayo de este mismo año, fecha grata para el recuerdo de los maestros rurales, crea la Sección Educación Rural. El reclamo había sido escuchado. Nacía el organismo por el que tanto se había trabajado. Un prestigioso maestro rural decía en aquella oportunidad: “La Sección Educación Rural requerida por el magisterio y creada por el Consejo Nacional de Enseñanza Primaria, concentra distintos sectores de trabajo en el área rural y aspira a prestar apoyo a sus maestros. No sería necesario decir que por sí sola, no resuelve nada. Coordinando estrechamente su actividad con los Inspectores departamentales pretende llegar a ser útil en los sectores de trabajo de su especialización, asesorando, investigando problemas, planteando situaciones, procurando la coordinación de esfuerzos dentro de nuestro organismo o con otros cuya trabazón en la acción de mejoramiento es indispensable. Pero, como siempre, el destino de la escuela está en manos de sus maestros”. (Enrique Bráyer. Boletín Centro Asistencia Técnica Nº 1).
 
Con la creación de la Sección Educación Rural  culmina un proceso, en el cual los hechos se dieron siempre de abajo hacia arriba.
 
No se puede desconocer la acción firme del maestro rural en cada una de las etapas de este proceso. La fuerza de la actividad gremial, de las reuniones de carácter técnico, de los contactos con autoridades con organismos nacionales e internacionales, desde todos los ángulos.

La acción obedeció siempre a un propósito común: aplicar un enfoque adecuado a la problemática de la Escuela Rural.
 
Y vayamos a otra cita: “Hay una conciencia de que el movimiento de abajo a arriba no depende ni está en manos de las autoridades actuales, ni lo estará nunca, mientras el magisterio pueda decir su palabra y pueda expresarse”. (Abner Prada. IV Cursos de la Universidad de la República).
 
Y nuevamente los maestros rurales tuvieron que decir su palabra, cuando las autoridades, que siempre habían aceptado a regañadientes  sus reclamos, pretendieron destruir el Movimiento, eliminando la Sección Educación Rural,  improvisando servicios que no estaban de acuerdo con el proceso de Educación Rural que se venía cumpliendo.
 
A raíz de la supresión de la Sección Educación Rural por parte del Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal, los maestros rurales, reunidos en asamblea en marzo de 1961 crearon en un esfuerzo mancomunado el organismo que les permitiría continuar el proceso que se  venía cumpliendo: tal el origen del Instituto Cooperativo de Educación Rural.
 
Las jornadas previas a la creación del I.C.E.R. tuvieron en el fervor de los maestros y en su decisión indeclinable de rescatar  lo que les pertenecía, por derecho propio, los más firmes elementos de combate y, por qué no decirlo, la razón más valedera para sostener la lucha esperanzada que aún mantenemos.
 
Nace entonces, como consecuencia de una necesidad: la de que los maestros del campo tengan un cuerpo técnico de asesoramiento, así como una institución que mantenga unido y en constante vigilia el espíritu de los obreros de la Educación Rural del Uruguay.
 
El ICER recoge el historial de la Educación Rural nacional que arranca desde principios de siglo, ratificando sus principios, contenidos en el Programa y ya sostenidos por la Sección Educación Rural.
Conclusiones y Recomendaciones
 
El ICER entiende que del estudio de los grandes problemas relacionados con el desarrollo de nuestro país, se puede extraer la siguiente conclusión de carácter general:
 
Es urgente realizar una modificación profunda de las estructuras económicas del medio rural.
 
Esa reforma en los regímenes de distribución y tenencia de la tierra debe formar parte de un  plan nacional de desarrollo que comprenda todos los aspectos de la vida rural, entre otros citaremos:
 
•    Educación en los distintos niveles;
•    Salud;
•    Comunicaciones;
•    Comercialización;
•    Vivienda;
•    Relaciones laborales;
•    Créditos;
•    Asistencia técnica;
•    Seguros sociales.
 
En tanto no se ponga en marcha un plan de esa naturaleza, la Escuela Rural se verá desbordada por la profundidad y extensión de los problemas que la rodean e imposibilitada de cumplir sus objetivos primarios.
 
Los maestros rurales agrupados en el ICER consideran necesario exhortar a los profesionales universitarios a sumar su aporte  profesional al trabajo que realizan junto a los vecindarios de nuestra campaña, en la seguridad de que el esfuerzo común de universitarios y educadores será de consecuencias altamente favorables para lograr el cambio de actitud indispensable en nuestra población rural.
 
Asimismo, se permite exhortar al estudiantado universitario y a los profesionales de las distintas ramas a hacer causa común con el magisterio y con todos los sectores preocupados por el destino del país para buscar las mejores   soluciones y luchar por su conquista.
 
Sin desconocer la integralidad del problema, consideramos que es fundamental dentro del aspecto educativo, para una contribución efectiva el desarrollo:
 
A)    Que se dicte la ley prevista en la Constitución de la República en relación con la integración de los entes de enseñanza, de manera que los destinos de la escuela pública sean regidos por maestros elegidos por los maestros.
 
B)    Que es necesario crear dentro de la estructura de la Enseñanza Primaria, un organismo técnico específico de educación rural que oriente,  asesore y unifique los servicios dentro de un enfoque común.
 
C    Que es indispensable dotar a la Escuela Rural de  los recursos materiales necesarios para la efectiva aplicación del Programa vigente.
 
Nota:
El presente artículo ha sido tomado de  las conclusiones del informe presentado por los maestros del ICER a los Cursos de Verano de la Universidad correspondientes a febrero-marzo de 1964.
En el 2015:
De las 1.125 escuelas rurales que hay en el país, 790 -es decir el 70%- cuentan con un solo docente, que es a la vez el director del centro. También se encarga de todo lo demás, de abrir la escuela y de mantenerla limpia. Estos centros no cuentan con un presupuesto para mantenimiento. Cuando se rompe algo, se arregla a pleno pulmón, al costo de un padre o del propio maestro.
 
Otros 335 escuelas rurales del país son pluridocentes; la mayoría de ellos, de todas formas, no tienen más de dos funcionarios en toda la nómina de personal. En total, hay 1.719 maestros que trabajan en escuelas rurales.
 
Según los datos del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), hay 590 escuelas rurales que tienen menos de 10 alumnos, 250 con menos de cinco y 20 que tienen tan solo uno.
 
La cantidad total de alumnos que albergan estos centros en todo el país es de 20.257, apenas el 18% de la matrícula de Primaria.
 
En cuanto a lo que perciben los maestros rurales, el promedio de su sueldo, según señala Primaria, es de unos 25.000 pesos los profesores comunes y los maestros directores ganan unos 35.000.
 
Para los casos en que los docentes deben trabajar en lugares de difícil acceso, cuentan con una prima de $ 1.500 para pagar el transporte. Además, los maestros que residen en el medio rural tienen una bonificación para su jubilación -beneficio que existe desde el año 1990.
 
También, según reconoce Primaria, cada año se cierran 10 escuelas rurales. Y esta era la suerte que iba a correr la escuela de Paso de los Carros, si no fuera porque la madre de Raúl se resistió y porque se supo que tres alumnos más acudirán al centro a partir de los próximos meses.
 
Además de las escuelas, hay seis internados rurales. Estos están en los departamentos de Maldonado, Flores, Río Negro, Artigas y Paysandú (este último cuenta con dos instituciones de este tipo).
 
Por otra parte, para quienes quieran continuar con sus estudios en las zonas menos pobladas del interior del país, existen 61 centros de ciclo básico rural, es decir de primero hasta tercero de liceo.
 
Los centros rurales en cifras
1.125- Es la cantidad de escuelas rurales que hay en Uruguay. De ellas, 790 son unidocentes. Es decir que el 70% de los centros rurales cuentan con tan solo un profesor. En tanto, 590 de estas instituciones funcionan con menos de 10 alumnos, 250 con menos de 5 y unas 20 tienen tan solo a un estudiante. En total, 20.250 niños asisten a escuelas rurales. Y, además de estos centros, hay seis internados rurales que están ubicados en los departamentos de Maldonado, Flores, Río Negro, Artigas y Paysandú (donde hay dos). También hay 61 liceos rurales con Ciclo Básico.
 
10- Es la cantidad de escuelas rurales que cierran cada año, según las cifras del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP). Esta suerte iba a correr la escuela número 73, de Paso de los Carros, en Paysandú, pero la fuerte resistencia de la madre del único alumno que va al centro y la noticia de que tres niños más estudiarán allí, revirtió la decisión de Primaria. El director general del CEIP, Héctor Florit, ha señalado que el cierre de escuelas rurales se debe a la falta de alumnos y que el crecimiento del desarrollo económico el campo no se refleja en un incremento de la matrícula.
 
25.000- Son los pesos que gana un maestro que trabaja en una escuela rural. En el caso de los centros que tienen tan solo una persona, que trabaja como profesor, director, y que, además, lleva adelante un montón de tareas, a veces hasta la limpieza de la escuela, el sueldo sube a 35.000. En el caso de las escuelas rurales que están en zonas de difícil acceso, las maestras perciben 1.500 pesos más para transporte. Quienes trabajan en el medio rural tienen una bonificación para su jubilación. De todas formas, es difícil hacer que profesores se radiquen en el Interior.
SUELDOS  AÑO 2015
Salario nominal: $ 35.000
Aporte jubilatorio (15%): $ 5.250
FONASA (6%): $ 2.100
FRL (0,125%): $ 43,75
IRPF (tasa variable): $ 1.306
Total de descuentos: $ 8.699,75
Salario líquido: $ 26.300,25
 




 
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